Volcán Osorno, el gigante blanco que impresiona y protege

Vn.Osorno
Publicado el
12 de diciembre, 2013
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Cubierto de nieve, el coloso recibe al visitante para dar muestra de que la naturaleza es generosa con los que saben llegar a los lugares correctos.

 

“¡Qué lindo!”, “¡Qué lindo!” Un niño vuelve a subirse a su tabla de nieve y se desliza a toda velocidad por la pendiente. Sus padres lo miran encantados. Aunque está nevando y hace frío, todo aquí es alegría y relajación. Todo es disfrutar, pasarlo bien, vivir esos momentos que se vienen a buscar y hacerlos parte de los mejores recuerdos.

La escena ocurre a los pies del volcán Osorno, un coloso de 2.652 metros de altura que domina con su majestuosidad la vista maravillosa del Lago Llanquihue, el que oficialmente es el más grande de Chile. Cubierto de nieve, recibe y acoge para dar muestra de que la naturaleza es generosa en compartir y regalar con los que saben llegar a los lugares correctos.

Y este, qué duda cabe, es uno de esos lugares. Los padres y el niño son brasileños, vienen desde Sao Paulo, buscando un paisaje distinto, un aire nuevo, según relatan, que los desconecte de sus rutinas, que los haga sentirse distintos en momentos que después van a ir a engrosar la experiencias de vida que vale la pena recordar una y otra vez. Para después, al volver, sólo sentir esa mezcla de nostalgia y añoranza “saudade”, como le dicen en portugués.

¿Cómo llegaron aquí? ¿Cómo vinieron a dar con este escenario maravilloso de blanco onmipresente matizado por árboles y bosques añosos de la naturaleza más pura? Él, Joao, cuenta que no fue por marketing ni por publicidades que supieron del Volcán Osorno, de la nieve, de los bosques, de Puerto Varas y de su entorno de postal. Llegaron aquí porque el padre de Joao vino antes, y antes de él, un amigo, que viajó los 4.063 kilómetros (si se trazara una línea recta) que separan ambos destinos, extasiado por las posibilidades que aquí, en el sur de Chile, en la Décima Región de los Lagos, le prometían.

Y es la promesa mejor cumplida, según confiesan los miles de brasileños que llegan hasta el Volcán Osorno, un destino de fama internacional y de clase mundial.

Arriba, en la montaña, los recibe la posibilidad de practicar esquí en una pista de dos tramos para los más experimentados, o bien tomar clases de ski y snowboard
para los que están partiendo. En su tramo más alto, la telesilla alcanza a los 1.280 metros.

El descenso es toda una experiencia. Sentir que se baja a la velocidad que permiten los esquíes mientras, distante, se ve el Lago Llanquihue cubriendo hasta donde la vista permite abarcar. Es toda una experiencia que se recomienda para ser vivida.

El Snowcar es otra idea recomendable: Un vehículo con orugas realiza una ruta inolvidable por senderos de nieve totalmente seguros para los que quieren disfrutar de esta experiencia.

 

Sólo por esto valió la pena
Uno de los guías de los grupos de brasileños que llegan hasta aquí, Omar, recuerda muchas historias. Cuenta una de un grupo de brasileños que fue recibido con lluvia y que, acostumbrados a climas más cálidos, no se sentían a gusto. Pero todo cambió cuando llegaron a la nieve, a su encanto, a sus posibilidades de entretención. “Sólo por esto, el viaje ya valió la pena”, dijo uno al empezar a disfrutar de las pendientes blancas.

No es lo único. El paisaje que antecede la llegada a la nieve es, simplemente, sobrecogedor. A un lado, el lago Llanquihue, con su portentoso tamaño, su pureza y su invitación al remanso. Al otro, milenarios bosques, verdes, abundantes, con una vegetación que rebosa potenciada por la abundancia de lluvias en la Patagonia chilena.

La fauna hace lo suyo: Pumas, queltehues, cóndores si se está en un buen día y la visibilidad lo permite.

Algunos visitantes extranjeros, relatan testigos, han llorado sobrecogidos por la fuerza y generosidad del paisaje.

Así es el volcán Osorno y la ruta que llega a él: Nieve, vistas increíbles, un lago gigante, que descansa y permite descansar, naturaleza privilegiada, en breve: la belleza del sur de Chile.

“¡Qué lindo!”, “¡Qué lindo!”, se vuelve a escuchar. La frase ya cobró sentido y, la verdad, ya no es necesario explicar por qué.

 

Infraestructura recomendable
La infraestructura para quienes se aventuran a subir al Volcán Osorno es más que recomendable. La Cafetería Mirador, además de servicios de almuerzo y sandwichería, ofrece increíbles vistas de la montaña y del lago. A ella se suma el Teski Refugio, un Lodge de Montaña en la ladera suroeste del volcán con vista panorámica de más de 220º, lo que considera a casi todo el lago Llanquihue.

Tinas calientes ubicadas al exterior en una terraza panorámica son otra de las ventajas que ofrece este recinto. Otra opción es el refugio Nido de Cóndor, con interesante carta y la vista de las alturas cubiertas de nieve, todo rodeado por el bosque nativo, teñido del blanco, que se impone en la zona.

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