Viaje a Puerto Varas: la Boutique Town de la Patagonia

Publicado el
12 de diciembre, 2013
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Quien haya estado en Puerto Varas y en ciudades europeas de similar tamaño, en especial alemanas y suizas, de seguro sentirá ese encanto compartido, potenciado más aún con el sobrecogedor paisaje austral.

Con esta definición no se puede estar más de acuerdo: Puerto Varas es una Boutique Town. Con casi 38 mil habitantes, sorprende ya no solo por su belleza arquitectónica y entorno, sino también por su infraestructura hotelera, por su comida, por su gente y por ofrecer una creciente serie de comodidades al visitante que se adentra en esta zona privilegiada de la Patagonia chilena.
Quien haya estado en Puerto Varas y en ciudades europeas de similar tamaño, en especial alemanas y suizas, de seguro sentirá ese encanto compartido, ese aspecto de esencia receptiva y ordenada que, en el caso del sur chileno, se potencia más aún con el sobrecogedor despliegue de los paisajes australes.
Dependiendo de lo que se busque para alojar en Puerto Varas, existe oferta que va desde las cabañas y hospedajes típicos (Bed & Breakfast) de las ciudades turísticas hasta hoteles de cuatro y cinco estrellas con las instalaciones propias de urbes con mayores densidades poblacionales.
Aquí, en Puerto Varas, el turismo se siente fuerte y la ciudad se ha esmerado en orientar sus esfuerzos en este sentido. Todo personalizado, no masivo, no con la mentalidad del centro comercial, sino a escala de las personas, del visitante y sus necesidades. De ahí el concepto de Boutique Town: Una ciudad preocupada del detalle, del buen gusto, de la calidad que va desde la atención hasta la comida, pasando obviamente por la infraestructura y servicio de sus hoteles.
El concepto de Boutique Town, acuñado para esta ciudad por el conocido consultor Crispian Emberson, cobra aún más justificación con cómo se ha armado lo que ofrece al visitante.
Los hoteles han enfocado su arquitectura al entorno en que están inmersos, respetando el estilo de las construcciones locales más conocidas, claramente influenciadas por la herencia alemana de la zona.
Mucha madera local, mezclada con materiales modernos dan forma a construcciones amables, funcionales y, por sobre todo, cómodas para una estadía recomendable.
Con no más de siete pisos de altura, los hoteles locales tienen un aspecto acogedor que, más que dar la idea de torres, como ocurre en las grandes capitales, apuestan por espacios integrados que dan a a la ciudad, en su conjunto, un aspecto armónico que es valorado por el visitantes.
Las principales edificaciones están orientadas a la costanera de la ciudad, núcleo en el que las miradas convergen de modo obligado ante la majestuosidad del Lago Llanquihue, cuyas aguas dan una imagen de remanso natural muy apreciado que invita a recorrerlo y descubrirlo.
Los grandes ventanales de los hoteles favorecen la sensación de que el visitante es parte del lago, cuyas aguas, a modo figurado, parecen estar al alcance de la mano cuando se disfruta del paisaje desde las habitaciones. ¿Los efectos? Descanso, tranquilidad, relajo.
Pero no es solo el Lago Llanquihue el que concentra las miradas. Las imponentes moles del Volcán Osorno y del Volcán Calbuco se muestran en toda su generosidad, dando forma a un paisaje inolvidable que vale la pena conocer.

Mezcla de sabores
Dentro de la amplia oferta hotelera, se cuenta el Hotel Cumbres Patagónicas, emplazado en el mismo lugar que antes ocupó el antiguo Colegio Alemán. Se trata de una construcción de siete pisos de altura erigidos en un considerable espacio en el que se reparten las 91 habitaciones de que dispone el recinto.
Dentro de los cuatro estrellas, el Hotel Cabaña del Lago dispone de 157 habitaciones orientadas al Lago Llanquihue. Ideal para el descanso o como punto de partida para visitar los paisajes que ofrece la provincia de Llanquihue, cuenta
además con spa y piscina climatizada.

Además de la infraestructura de los hoteles, la zona entrega una cocina que mezcla los productos locales con los mejores estándares de la cocina internacional, lo que ha significado reconocimientos del Círculo de Cronistas Gastronómicos.
Salmones, corderos, jabalí y carnes de la zona son algunos de los emblemas locales, sumados a clásicos del mar como choritos, almejas y preparaciones variadas que invitan a realizar mixturas con muy buenos resultados, según destacan los propios comensales.

A lo anterior se agrega una repostería de antología, herencia de la influencia alemana en la zona y que se ofrece generosamente para sumar a los atractivos de la zona.

El público que pulula por Puerto Varas, ya se sabe, lo constituyen europeos y estadounidenses entre los meses de noviembre y marzo, mientras que de junio a septiembre los brasileños son los protagonistas; todos acompañados, obviamente, por chilenos que aprovechan todo el año para ser parte de la experiencia de turismo de clase mundial que tiene lugar en Puerto Varas, una Boutique Town que invita, a quienes lleguen hasta aquí, a entender el porqué se trata de una ciudad inolvidable.

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