Gastronomía del Sur: La mixtura más perfecta de mar y tierra

Publicado el
12 de diciembre, 2013
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Los sabores especiales del sur conquistan al visitante. La tierra y el mar presentes en la mesa, protagonistas de momentos para recordar. Sepa por qué.

“Señor, ¿ya almorzó? Pase a probar la comida del sur”, “aquí están los mejores platos, los mariscos más frescos”, “pase, disfrute”, “no se vaya con hambre”. Las frases de algunas de las anfitrionas de los restaurantes captan la atención del visitante que acude a conocer la Caleta de Angelmó, en la ciudad de Puerto Montt, una de las paradas imperdibles de quienes llegan hasta aquí para descubrir las delicias gastronómicas que ofrece la Región de Los Lagos, en el sur de Chile.

La fama de Angelmó y sus restaurantes no es casual y, como se puede comprobar en terreno, tampoco inmerecida. Todo gracias a sus generosos platos y acompañamientos: abundantes y deliciosos, con el calor del sur, con la alegría de la tierra y el mar, reflejados ambos en la calidad de los productos sobre la mesa, puestos al servicio de los visitantes.

La madera y el calor de las cocinas a leña son característicos en estos restaurantes, con adornos marinos y decoración tan rústica como acogedora. Así resultan también los platos: Caldillos, chupes, pescados a la plancha o fritos, hasta llegar al más famoso de todos, el más buscado, el más querido: el curanto, consistente en una variedad increíble de mariscos, a los que se suman chapaleles (una masa hervida con forma de pan), milcaos (papas ralladas mezcladas con harina en una especie de tortillas fritas o hervidas), carne de cerdo, pollo, longanizas y, por supuesto, papas. Todo cocido al vapor y servido en platos tan abundantes como inolvidables. Así son los sabores que resultan de esta inconfundible mixtura marina.

El curanto es un sello de Angelmó, pero es original de más al sur, de la Isla Grande de Chiloé, de donde provienen muchos de los habitantes de Puerto Montt, puerta de entrada a una tierra mágica, rica en mitología, sabores y tradiciones.

Pero así como la tradición culinaria vive sus mejores momentos en la Caleta de Angelmó, otras variantes resultan igual de atractivas para mostrar cómo los productos del sur, de su campo y de su mar, vienen a conformar algunos de los platos preferidos de los visitantes.

Innovación de los sabores
Puerto Varas y sus hoteles de 4 y 5 estrellas han tenido un despegue culinario en los últimos años que ya los sitúa como una de las ciudades que hay que visitar si se quiere conocer más de la gastronomía del sur.

Algunos de sus chefs han sido reconocidos y premiados por la contribución y calidad de sus platos, así como por la innovación y mezclas con que se han atrevido a experimentar. Ellos han dado un sello de estándar internacional a la comida de la zona, que ya comienza a ser reconocida gracias a un eficiente marketing “boca a boca” de parte de aquellos turistas que han disfrutado de esta gastronomía local.

El salmón, qué duda cabe, es uno de los productos más deliciosos del sur de Chile, pero, ¿qué pasa si al conocido salmón al horno se le agrega un toque gourmet y se lo potencia con otros productos de la zona en una preparación original? El resultado puede ser un éxito, como ocurre con el salmón grillado con costra de cochayuyo, acompañado de risotto de tomates con cubierta de quínoa. Sí, efectivamente, su sabor es tan recomendable como se puede describir en estas líneas, pero obviamente, hay que venir a probarlo. Es uno de los platos del hotel Cabañas del Lago, uno entre varios lugares recomendables para visitar por la calidad de su comida, sello certificado de la zona.

Pero no toda la gastronomía del sur nace en el mar. Tierra de praderas y de condiciones extraordinarias para la ganadería, ofrece también carnes seleccionadas para disfrutar. Vacuno y cordero son dos de los clásicos, pero la introducción del jabalí como alternativa amplió la gama de sabores y se volvió en un imperdible para quienes llegan a la zona.

Jabalí al palo (asado mientras gira sobre las brasas de la leña) es una muy buena idea para atreverse con algo distinto. Un buen dato para descubrir este sabor es el Rancho Espantapájaros, ubicado en la ruta entre Frutillar y Puerto Octay. Según comentan en el lugar a modo de broma, todavía no han escuchado a nadie reclamar por el asado de jabalí. Todo lo contrario, dicen, orgullosos del resultados de sus ya célebres asados de jabalí.

¿Postre? Bueno, ese bien puede ser un tema aparte que se sustenta por sí mismo. Baste decir que la tradición alemana dice presente con sus kuchenes, tartaletas y mermeladas, algunas de las muchas variantes de sabores dulces que, sumados a la mixtura perfecta del mar y la tierra, esperan a quienes tomen la acertada decisión de experimentar, en primera persona, el sello inconfundible de la comida del sur.

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